Frases de Alejandro Labaka

Alejandro Labaka, español de origen Vasco, un hombre que representa a una minoria etnica, luchadora e infatigable hacia la autonomía radical. Es la personalidad de un pueblo que defiende sus valores culturales.

-Visperas de ir a China le escribe a su hermana: “ le pedire que me conceda la gracia de ser mártir dando toda mi sangre por Jesús, por María y por las almas”. Si yo me hiciera digno de eso, cuantas gracias y mercedes conseguiría para todos mis familiares.

-En fin, esperemos y trabajemos entre tantos como valientes soldados de Cristo.

-Alejandro en el mundo de los Huaorani invocando a Dios así: Acuerdate de que nos mandaste diciendo “ curad a los enfermos y decidles que el reino de Dios esta cerca”

¡ no cambies ahora las cosas! .

-Hermanos pidamos porque de tanto soñar y tanto pedir, quizas los sueños se vuelvan realidad.

-El crucifijo colgado de mi cuello es medio de evangelización.

-Dios quiere que entremos hasta espiritualmente desnudos. Nuestra tarea fundamental y prioritaria es descubrir las “semillas de verbo” en las costumbres, cultura y acción del pueblo Huaorani.

- íVamos, hemanos, espiritualmente desnudos , para revestirnos de Cristo que vive ya en el pueblo Huaorani y que nos enseñará la nueva forma original e inédita de vivir el evangelio!

-Canto titulado “Despedida del Misionero”.

Mañana en un frágil barco

 me he de engolfal en la mar;

 daré un adiós a mi patria,

 el último adiós quizás.

Por si Dios quisiera

 que no vuelva más,

 el corazón te dejo,

 Pastora celestial.

 No temo las muchas aguas,

 ni el indómito huracán,

 que es dulce a quien busca el cielo

 hallar su tumba en el mar.

 Mi vida no es mía,

 que a Dios se la dí,

 y donde Dios me mande

 allí quiero morir.

 Mi premio a de ser, oh Madre,

 al pie de un árbol morir,

 de todos abandonado,

 de todos menos de tí.

 í Bendita mil veces

 diré al expirar,

 la hora en que me enviaste

 la fe a propagar!.

-í Hay que arriesgarse!.

Fotos de Beizama 2009

Fotos de Beizama 2009

Matan a Obispo indios aucas

Monseñor Alejandro Labaca Ugarte, obispo español del Vicariato de Aguarico, en la Amazonia ecua­toriana, fue asaeteado el pasado 21 de julio por los indios aucas, en las orillas del río Coronaco. Un total de 75 pinchazos de flechas y lanzas fue­ron detectados en su cadáver. Tam­bién apareció destrozado el cuerpo de la misionera Inés Arango, de la orden de las terciarias capuchinas de la Sagrada Familia. Ambos cadáveres fueron descubiertos por los tripulan­tes de un helicóptero de una compa­ñía petrolífera que sobrevolaba la re­gión con el encargo de recoger a los dos misioneros y trasladarlos a Coca, capital del Vicariato Apostólico. Un helicóptero de la citada compañía pe­trolífera les había llevado el día ante­rior hacia las tierras de los aucas.

Los indicos aucas representan un 25 por 100 de la población de este Vicariato Apostólico.. El otro 75 por 100 está formado por colonos mestizos provenientes de las diversas provincias de todo el Ecuador. La región conoce desde hace algunos años un fuerte movimiento inmigratorio, debi­do al descubrimiento de importantes yacimientos de petróleo, los mayores de la nación. Las sucesivas oleadas de mestizos han provocado graves en­frentamientos con los indios aucas, quienes se sienten invadidos y margi­nados por los recién llegados. Es muy probable que el asesinato del obispo y de la misionera haya sido debido a un error de los aucas, que tomarían a los misioneros por personal de la compañía petrolífera. Las vías de co­municación son prácticamente inexis­tentes en toda esta región de clima malsano y húmedo. Los misioneros utilizan para sus desplazamientos avionetas y helicópteros.

El Vicariato Apostólico de Aguari­co, creado canónicamente el 2 de ju­nio de 1984, tiene una extensión de 30.000 kilómetros cuadrados y una población de casi 55.000 habitantes. Cuenta con 19 misioneros capuchinos Y tres sacerdotes diocesanos. Tam­bién con 32 misioneras capuchinas, dominicas del Rosario y lauritas; cua­tro escuelas y 70 centros de benefi­cencia.

Monseñor Labaca ha sido su primer obispo vicario apostólico. Nombrado el 8 de septiembre de1984, recibió la consagración episco­pal el 8 de diciembre de ese mismo año. Desde 1947 a 1953 trabajó como misionero en China, en la misión de Pingliang. Expulsado por los comu­nistas, se trasladó a Ecuador, y preci­samente a la región de Aguarico, que en ese mismo año había sido consti­tuida en prefectura apostólica.

Monseñor Labaca, natural de Bei­zama, en Guipúzcoa, había ingresado en la orden capuchina a los dieciocho años de edad. Una representación de la Confe­rencia Episcopal Ecuatoriana asistió el viernes día 24 a los funerales de ambos misioneros.

Al conocer la noticia, según infor­ma la agencia Efe, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador ha culpado al Gobierno y a las compañías multinacionales de es­tas muertes. La dirigente Blanca Chancoso aseguró que el obispo y la religiosa fueron utilizados por estas compañías como «piel de cañón». Asimismo, definió a ambos religiosos como «defensores de los pueblos indí­genas y denunciantes del acosamien­to del que somos objeto.» Por su parte, Edison Viteri, de la etnia shuar, ha insistido en las mismas razones y ha manifestado su temor a que la muerte de los dos misioneros sirva de pretex­to para militarizar la zona. n

Revista ECCLESIA Núm. 2.330. 1 de agosto 1987

Pensamientos de Alejandro

Mi corazón se sentía atenazado por el futuro incierto de los Huaoranis.

Quisiera descubrir con los Huaorani y a su ritmo al Dios que les acompaña en su historia.

Y llegué a pensar que es hermoso compartir incluso el calor del cuerpo con el pobre.

Dichosos los misioneros que tengan la piel tan curtida que puedan aguantar el trato de la selva tropical.

Cada vez que sale la figura de Jesús, les repito: Este es Jesús y su Madre es María.

Me dedico a ratos a ser niño entre los niños y comediante entre los grandes.

Desde mis primeros años de infancia abrigaba la ilusión de morir en campos de misión indígena. (Hna. Inés)

Me preocupa una idea: ¿Cómo se podría organizar una misión entre los Huaoranis?

Nunca como entre los Huaorani me he sentido vivamente seguidor de Francisco.

Mi alegría sería inmensa si el Espíritu Santo se dignase escogerme para misionero.

Le pediré a la Virgen me conceda la gracia de ser mártir, dando toda mi sangre apor Jesús, por María y por las almas.

Si muero, me voy feliz ojalá nadie sepa nada de mí. (Hna. Inés)

En ningún momento hemos de iusar medios violentos con los huaorani.

Temí ser rechazado por la cultura y costumbres Huaorani si me manifestaba demasiado rígido; por eso juzgué un deber manifestarme y coimportarme con toda naturalidad, igual que ellos, aceptando todo, excepto el pecado.

La Misa de estos días ha sido un gran consuelo para ellos y para mí: Cristo, un día como hoy, irrumpió en la historia de la humanidad. ¡Ojalá hoy irrumpa en la historia del pueblo huaorani , comenzando el año primero de su historia cristiana, hasta llegar a su plenitud en Cristo, hecho hombre para salvarlos a todos.

A media noche, por la madrugada y al amanecer cantaron una especie de letanías. También me invitaron a cantar e intenté aprovechar cada oportunidad para hacer de mi canto una oración.

Otra de mis preocupaciones: ¿Cómo dar a entender con el mensaje de la palabra la Buena Noticia, cuando desconozco completamente su lengua? El Crucifijo colgado de mi cuello ha sido una de los medios.

Fotos antiguas de Alejandro Labaka

Mensaje de los Caminantes 2016

Mensaje de los Caminantes 2016

Con Alejandro e Inés, “caminamos con misericordia para defender la vida”, desde el Santuario de Guápulo de Quito y desde el santuario de Alejandro e Inés del Helipuerto de Tiputini hasta las tumbas de Alejandro e Inés para recibir la gracia de la misericordia que nos lleva a ser signo profético creador de un mundo nuevo de respeto a las culturas y a la creación.

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Celebrando 29 años de la entrega martirial de  ALEJANDRO E INÉS  1987-2016

Celebrando 29 años de la entrega martirial de ALEJANDRO E INÉS 1987-2016

El 21 de julio de 1987 se conoció la terrible noticia de que un obispo capuchino y una religiosa terciaria capuchina habían muerto alanceados por un grupo de “no contactados en aislamiento voluntario” de la Amazonía ecuatoriana. La noticia recorrió el mundo, porque Monseñor Alejandro Labaka (de Beizama, Guipúzcoa, España) y el hermana Inés Arango (de Antioquia, Colombia), habían muerto (con 67 y 50 años, respectivamente) “con sentido de martirio” dando la vida por los pueblos que viven amenazados en…

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Reaprender la confianza (24 julio 2016)

Reaprender la confianza (24 julio 2016)

Reaprender la confianza Lucas y Mateo han recogido en sus respectivos evangelios unas palabras de Jesús que, sin duda, quedaron muy grabadas en sus seguidores más cercanos. Es fácil que las haya pronunciado mientras se movía con sus discípulos por las aldeas de Galilea, pidiendo algo de comer, buscando acogida o llamando a la puerta de los vecinos. Probablemente, no siempre reciben la respuesta deseada, pero Jesús no se desalienta. Su confianza en el Padre es absoluta. Sus seguidores han…

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Agenda de la Celebración de Alejandro e Inés (20-21 julio 2016) (2)

Agenda de la Celebración de Alejandro e Inés (20-21 julio 2016) (2)

Después de 12 día caminando desde Quito (ruta norte) y dos días desde el Helipuerto-Tiputini (ruta sur), con la participaicón de los capuchinos del Ecuador y de América Latina, vamos a celebrar con toda profundidad, sencillez y solemnidad el aniversario 29 de la muerte martirial de monseñor Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango. Dos días intensos para la vida del Vicariato Apostólico de Aguarico y un nuevo impulso misionero para todos.

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DIA Y NOCHE JUNTO A LOS MARTIRES

La cuidadosa limpieza y preparación de los cuerpos acribillados
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Celebrando 29 años de la entrega martirial de ALEJANDRO E INÉS 1987-2016

El 21 de julio de 1987 se conoció la terrible noticia de que un obispo capuchino y una religiosa terciaria capuchina habían muerto alanceados por un grupo de “no contactados en aislamiento voluntario” de la Amazonía ecuatoriana. La noticia recorrió el mundo, porque Monseñor Alejandro Labaka (de Beizama, Guipúzcoa, España) y el hermana Inés Arango (de Antioquia, Colombia), habían muerto (con 67 y 50 años, respectivamente) “con sentido de martirio” dando la vida por los pueblos que viven amenazados en su hábitat, estilo de vida y condiciones de desarrollo, a su estilo Leer más...

Luz verde en el Consejo General

La Superiora General recibió la carta de Inés y se sintió profundamente conmovida al ver tan en directo la talla de esta misionera. Se puso en contacto con la Superiora Provincial de Inés, Hna. Berenice Sepúlveda y consultó el caso con el consejero general. El 2 de mayo escribe a Inés una carta de exquisita cordialidad. "¿Qué puedo decirte? Que siento una alegría honda por tu espíritu misionero, por tu deseo de entregarte a los más pobres y hacer llegar el Evangelio a "los últimos"". Está plenamente de acuerdo con los puntos que indica Monseñor, y dice a Inés que esta obra se lleve adelanté como proyecto asumido por la comunidad y contando con el discernimiento comunitario. Debe ir acompañada de alguien. "Es imprescindible esta compañía, ¿será difícil conseguirla? Comprende, Inés, que tú no puedes ni debes hacerlo sola. Posiblemente sea difícil encontrar una Hna. porque se requiere, según parece, un talante especialmente arriesgado. La solución sería alguna misionera laica..".

Termina la carta llena de afecto: "Querida Inés, deseo con toda el alma que esto vaya adelante, que Jesús sea conocido, que te entregues totalmente a El y que crezca el amor entre todos. Tengo gran deseo de conocerte. Cuenta con mi apoyo fraterno, mi oración y todo mi cariño. Pide tú también por mí y por la Congregación para que estemos al servicio del Reino de Jesús y en favor de los hombres nuestros hermanos. Hagamos nuestra plegaria junto a María".

La carta resultaba profundamente alentadora. Inés podía aceptar la vocación del pueblo Huaorani como vocación personal, en armonía con la comunidad donde estaba.

Escrito de la Hna. Candela, la Superiora de Coca cuando murió Inés.

INES RECORDEMOS (seis meses Inés con nosotras)

Te recuerdo muy bien Inés cuando llegaste a Coca para encargarte de esta comunidad. Eran las doce del día del mes de Enero del 87. Yo salía de la Escuela Fiscal de dar catequesis, en mi memoria está tu figura, sencilla, descomplicada; venías de un largo viaje por el río Napo 360 Km., que nos distancian de Rocafuerte. Venías cargada con tu equipaje de misionera; un bolso en la mano y colgada de tu hombro una chigra tejida por los Huaoranis; venías pobre, sandalias en tus pies, tu delantal sencillo, y una sonrisa que te acompañaba cuando tu destino era servir. Llegamos a la casa a la media cuadra, te recibimos con amor y sobre todo con agradecimiento, por haberte ofrecido para aceptarnos.

Ahora quiero recordar algunos episodios de tu vida aquí en Coca. Con la Comunidad empezaste a trabajar con entusiasmo. Te agradeceremos el empeño e interés por hacernos adelantar en el espíritu de oración y en la fraternidad.

Pero sobre todo Inés nos has dejado el gran testimonio de tu servicio y esto con los más necesitados. Te integraste y conseguiste una amiga de tu confianza para visitar y llevarles el mensaje del evangelio a las prostitutas, lo hacías los lunes en las tardes. Ya algunas las motivaste por la Biblia, pues te vi en la salita de la casa con una de ellas explicándole la palabra de Dios.

No escatimaste ni la hora, ni la oscuridad de la noche, no la llovizna que caía para hacer el bien. Recuerdo una noche eran las 8 y media, cuando llegó una a esa hora casi llorando y nos dijo que una amiga suya que vivía sola se estaba muriendo y allí mismo sin pensarlo dos veces saliste en compañía de otra de las hermanas. La casa era a orillas del río Payamino. Caminaron largo rato bajo la lluvia. La señora estaba mal, mandaron a buscar un taxi: la llevaron al Hospital, luego fuiste a la farmacia a comprarle las medicinas y cuando ya la dejaste bien atendida, volviste a casa a las once de la noche.

Un día te invite para que fuéramos a ver a un niño enfermo; había nacido invalido. Llegamos a su casa y desde este momento te hiciste cargo de este pobre niño que estaba en estado lamentable. Fue el momento providencial para él, pues sufría mucho y sus padres muy pobres no podían atenderlo debidamente. Con muchos sacrificios lo llevaste a Quito a una guardería del estado que con mucha dificultad te lo recibieron. Pero allí cumpliste esta gran obra de misericordia, que en nuestra carisma N. Padre Fundador lo insinúa, proteger la niñez desamparada.

Te afanaste porque en la Escuela Fisco Misional estuviera bien organizada la catequesis y ya tenías la intención de celebrar, ayudando a las clases y al profesorado.

Con un grupo de señoras organizaste un estudio de Biblia. Te recuerdo en las tardes calurosas de Coca salir entusiasta con tu Biblia bajo el brazo, a compartir con ellas la palabra de Dios y ayudarles en sus problemas familiares.

Los Padres Misioneros, cuando tenían algún caso sobre personas necesitadas o sobre indígenas, acudían a ti reconociendo tu espíritu de caridqad y servicio. Visitabas las familias y procurabas darle solución a sus problemas. En fin en tan poco tiempo que estuviste al frente de esta comunidad y misión en el Coca fue mucho lo que hiciste en bien de sus gentes y de nosotras tus hermanas capuchinas.

Pero lo que sí superaba en tu persona era el amor por los Huaorani. Ya la comunidad estaba de acuerdo de que irías a visitarlos y se te llegó el momento de ir a verlos. Esto fue más o menos faltando un mes de tu martirio; saliste para Rocafuerte y de allí te llevaron al Aguarico (la hermana Candelaria quiere decir YASUNI) dos de nuestras hermanas que regresaron al siguiente día. Allí estuviste ocho días con ellos y luego, después de un día por el río en canoa, visitaste los otros Huaorani otros ocho días. Quién hubiera creído fue tu despedida definitiva de ellos.

Cuando regresaste a Coca no tuvimos tiempo mucho tiempo para comentar tu viaje, pues ya de Quito nos habían llamado para que las Hermanas, que trabajamos aquí en esta misión, enviáramos alguna de las misioneras al Congreso Misionero que se celebraría pronto en Bogotá. Cuando llegaste de visitar a tus Huaorani, ya nosotras te habíamos delegado para asistir al COMLA 3, porque te veíamos la misionera que con verdadero amor y sacrificio trabajabas por el bien de la Misión y de los indígenas. También por haber sido tu la primera con otras tres hermanas, que en 1977 pisaron esta tierra de la misión del oriente amazónico del Ecuador.

Recuerdo que al principio de haberte hecho la propuesta, no lo querías aceptar., diciendo que había otras hermanas que podían ir, pero al fin de insistir lo aceptaste. Saliste de Quito toda alegre, en compañía de la Delegación Ecuatoriana de misioneros.

Inés, te esperábamos con ansia, para recibir tus impresiones, ya del Congreso como del encuentro con tus Hermanas en religión y Hermanas carnales, con las cuales compartiste recordando tu vida familiar y tus misiones entre los indígenas.

A tu regreso tuviste que demorarte unos días en Quito arreglando tu pasaporte. Y llegaste un sábado 18 de julio, llena de alegría y entusiasmo, contándonos lo maravilloso y bien que lo pasaste. Lo primero fue decirme: "Estuve feliz con el encuentro con nuestra Hna. General Elena; es toda una madre comprensiva y amable, me oyó, me escuchó mis ideales de trabajar con los Huaorani. Me siento feliz. También departí con mis hermanas carnales y con ellas pasé esos días en su apartamento, Cecilia, Angela y Ana Isabel, lo pasamos de primera". Yo te comenté, los caminos del Señor cómo te proporcionaron este tiempo para tu provecho espiritual. Entre otras cosas que me comentaste fue la invitación que te hicieron junto con las Hnas. Miriam Mercado y Fabiola Zapata las exalumnas del Colegio de Armero, como profesora que fuiste de ellas. Donde departieron con ellas con entusiasmo, hubo cantos tolimenses y obsequio de un gran almuerzo. Tuvieron recuerdos de tiempos idos, sepultados en lodo y arenas.

Inmediatamente llegaste a Coca; organizaste la ida donde tus Hnas. de Shushufindi y San Pedro para compartir con ellas tus impresiones del Congreso y llevarles los escritos y mensajes de este.

El domingo 19 a eso de las 11 de la mañana recibimos una llamada telefónica de Monseñor Alejandro solicitándote, pues al día siguiente saldrían para el viaje a la selva donde los Tagaeris y tendrían que comprar lo necesario para dicha aventura. Llegaste a las 12 y media, te dimos la razón e inmediatamente corriste al almacén donde te esperaban. Luego regresaste con lo necesario para el viaje. Esa tarde tuvimos la visita de Inigua, el Huaorani, que había adoptado a Monseñor como hijo. Cenó con nosotras. Yo me embelesaba, Inés, viéndote conversar con él. Tu cara resplandeciente de alegría y el indio con mayor razón hablaba con entusiasmo, accionaba y se le veía la dicha, sabiendo que podía comunicarse con alguien que lo conocía y entendía su lengua.

Y amaneció el lunes 20 y a las seis de la mañana saliste con Monseñor a donde tus indios, y cuál sería nuestra sorpresa al verlos de nuevo regresar a eso de las diez de la mañana. ¿Qué pasó? Que antes de salir ensayaron la cuerda por la cual iban a bajar del helicóptero a la selva y ésta se había reventado. Así que el viaje sería al otro día.

Ese día teníamos en nuestra comunidad una reunión familiar con nuestras hermanas de las tres comunidades de la misión. Entonces tú, Inés, providencialmente estuviste compartiendo con tus hermanas, alegre, chistosa y fraterna.

Ya en la tarde en nuestra comunidad nos quedamos solas las cuatro hermanas de la comunidad del Coca y en la mesa, te recuerdo, serena y centrada en tu idea nos dijiste: "Hermanas, si matan, muero contenta". Nosotras en silencio la admirábamos y yo decía para mí, qué mujer tan valiente. Por la noche se despidió de la hermana menor (nota: era la Hna. Lucero) y la otra hermana (nota: la Hna. Cristina) sintió algo especial y se entró a su celda a llorar.

Y llegó el día 21, martes, Monseñor Alejandro había quedado de venir por ella a las cinco y media de la mañana. Yo pensé: me voy a bajar a despedirlos. Llegué a la capillita de la comunidad y la encontré orando muy fervorosa; ya tenía todo listo para salir; me senté a su lado y a los 10 minutos, sentimos el carro que venía por ella; nos levantamos las dos rápidamente.

Bajó, Monseñor le cogió el equipaje a Inés y nos abrazamos en profundo silencio, como si presintiéramos algo que podía pasar, era el silencio de la muerte envuelto en eternidad. Eran las cinco y media de la mañana. Se presume que a las dos o tres horas eran atravesados por las lanzas. Sólo los árboles de la selva fueron los testigos mudos de lo que allí pasó.

Inés, gracias por tu entrega generosa, a tu misión, a tu Congregación y sobre todo a esos seres que tanto amaste, los indígenas. "Dios lo sabe todo", escribiste antes de morir. En su corazón te dejamos nosotras que vivimos de la fe y esperamos un día encontrarnos contigo. Volvemos a repetirte, gracias y ruega a Dios por esta iglesia naciente del Aguarico, que tú tanto amaste y serviste.

Tu ruega también por nuestra amada Congregación para que El suscite almas misioneras decididas y entregadas como tú.


Hna. María Candelaria Quijano M.

Anexo

1.- Fabriciano, su padre, era empleado del Banco y además negociante.

2.- el noviciado está situado en un barrio de Medellín, que se llama Belan San Bernardo y su nombre es Getsemaní.

El Centenario del Padre Fundador, se celebró en capilla del Noviciado — concelebraron varios Obispos y además nuestros Hermanos los Terciarios.

3.- Sus estudios loa realizó en los siguientes colegios:

Colegio de la Presentación del Centro en Medellín en 1944 ingresa para empezar sus estudios y en este mismo año hace su primera comunión, — allí realiza el Primero y Segundo Infantil, primero y segundo Primaria.

En 1948 pasa a la Normal Antioqueña donde cursa el Tercero, Cuarto, -Quinto Primaria y parte del Primero Bto.

En 1951 pasa para hacer la segunda Parte del Primero Bto., segundo y — Parte de Tercero Bto. a la Normal la Merced de Yarumal, de donde se retira en los primeros meses del año 1953. Ingresa como aspirante donde las Hermanas Lauritas.

En 1953 termina el Tercero Bto en María Auxiliadora, donde también empieza el Cuarto de Bto. hasta el día 17 de octubre en que Ingresa en Nuestra congregación.

4.- En la redacción de los colegios el orden es así:

Colegio Manuela Beltrán de Versalles. Valle 5 Colegio Santa Inés de Bolívar, Ant., Colegio Santa Rosa de Lima de Jericó, Ant. Normal del Carmen de C. R. T, Córdoba en donde cursa sus últimos años de Normal Superior Colegio Sagrada Familia de Armero, Tolima Normal la Merced de Yarumal Colegio de María de El Peñol, Antioquia Instituto La Inmaculada de — Puerto Berrío; Colegio La Inmaculada de Medellín, vuelve de nuevo a Armero y al Instituto de la Inmaculada de Puerto Berrío.

5.- La entrevista no solo fue un intercambio de impresiones informativas, — sino que también ella quería tener el consentimiento de la Hna. General para la realización de su labor entre los indígenas Huaoranis y pide especialmente el permiso para entrar donde los Tagaeris.

6.- El 9 de Marzo de 1977 llegan por carretera, desde Quito, las primeras  Misioneras con destino a la misión de Shushufindi, que estaba formada por Las Hnas. María Jesús Gil, Camila Benmidez, Inés Arango y Teresita Sanchez.

7.- Inés está en Shushufindi solo cinco meses ya que el 4 de Agosto del año 1977 llegan a Rocafuerte (Aguarico) al Hospital Franklin Tello para hacerse cargo de el, que estaba dirigido por el Misionero médico Padre Manuel Amunárriz. Las hermanas que llegan son Inés Arango, como responsable de la comunidad, Camila Bermúdez y Blanca Nubia Fernández, para llegar hasta allí, lo tienen que hacer por medio de un deslizador o lancha de motor por las aguas del río Napo.

8.- Inés está en Rocafuerte hasta el 20 de Enero de 1987 ya que el 21 llega al Coca como encargada de la comunidad, es decir que estuvo en Rocafuerte 9 años y medio

9.- El apellido de Laura sí es Fernández.

10.- El apellido de Lucero es Giraldo, Terciaria Capuchina y quien parte de la Comunidad de la Hna. Inés.

11.- Después de su muerte se celebraron varias misas en distintas partes así»Iglesia Catedral del Coca, Ecuador} toda la semana se celebran las Eucaristías por los dos mártires, unas veces Monseñor Jesús Langarica y siempre en la tarde el Padre Roque Grandez.

Iglesia de S. Francisco, Quito, Ecuador, organizada por la conferencia de Religiosos del Ecuador. Celebra Monseñor Langarica, pero concelebran gran número de sacerdotes, con asistencia de los religiosos del país. Capilla del Noviciado de Medellín la primera el día 31 de Julio, con la presencia de la Hna. General y Hnas. de las distintas casas de Antioquia además mucha familia de la Hna. Inés es celebrada por nuestros Hno. loa Terciarias. Luego otra el día 8 de Agosto, presidida por el Padre Jesús Ma. Giraldo Ramírez, Francisco Yepea, Gilberto Gil y el Padre Jorge Moreno.

Capilla de la Casa Provincial de Montiel en Bogotá, es celebrada por el Padre Eduardo Rodríguez el día 22 de Julio, fecha en la que Be recibe la noticia, asistieron las religiosas de la casa Provincial. La Hna. Elena Echavarren Superiora General, Hna. Berenice Sepúlveda .Superiora Provincial de San José, Fabiola, Cecilia, Ángela y Ana Isabel Arango, Hnas. de Inés.

Iglesia de San Ambrosio en el Barrio el Batán de Bogotá, celebra su párroco el Padre Daniel Res trepo, con asistencia de Hernán, Ana Isabel, Ángela, Hna. de Inés, además sus sobrinos, cunada y demás parientes residentes en la capital.

Iglesia de la Porciúncula en Bogotá, organizada por la conferencia de Religiosos de Colombia, la preside su presidente el Padre Rómulo Cuartas, sacerdote Carmelita, concelebran varios sacerdotes.

Parroquia de San Bartolomé, Bogotá, esta parroquia está regentada por -Nuestros Hermanos los Terciarias, quienes celebraron presididos por el Padre Antonio López, Superior Provincial, con asistencia de la Hna. General y todas las Superioras de las Provincias de Bogotá, que se encontraban reunidas en asamblea especial.

Iglesia Catedral de Itsnuna, Chocó, presidida por Monseñor Gustavo Posa da, Obispo de esta región, con asistencia de los religiosos de la Diócesis.

BIOGRAFIA Hna. Josefina Zúñiga Deluque

Era fiel exponente de las mujeres de su raza antioqueña, que no sabe de miedos porque ha podido vencer la abrupta majestad de sus montañas. Su figura menuda encerraba un alma grande, de temple.

Quienes la recuerdan desde su infancia, vivida con la naturalidad de una niña común y corriente, alcanzaron a intuir detrás de su cuotidianidad y de su semblante apacible y sonriente, el fuego de quien se sabe llamada a vivir grandes momentos en su historia personal.

La fe recibida en el hogar, por la tradición y por el ejemplo de sus padres y mayores, se fue templando desde muy temprano cuando, con su hermana Cecilia, también terciaria capuchina, asistía a la catequesis dominical. Así de normal transcurrieron su infancia y su adolescencia. Sin estridencias ni aspavientos; todo enmarcado en lo común y corriente de una niña y de una adolescente. Con sus altibajos de alegría, de ilusiones, de rebeldías y aspiraciones compartido todo con quienes fueron sus compañeras de estudio en las aulas de los colegios de "La Presentación" de Medellín, la "Normal Antioqueña", "María Auxiliadora de Medellín y la normal "La Merced" de Yarumal, testigos de su franca e innata rebeldía ante lo institucional, cuando supera a la persona.

Siendo alumna en la Normal "La Merced", de Yarumal, sufrió un accidente que pudo haberle ocasionado serias consecuencias, pero que dentro de los designios del Padre Bueno, no llegó más allá de unas horas de inconciencia porque El ya habría marcado con su amor de predilección, porque las necesitaba.

La delicadeza de su alma cristalizó en el gran amor y ternura hacia su madre, a quien no fue capaz de contarle que partía para Ecuador, por no amargar la despedida. No obstante esto, fue valiente para ir más allá de lo común cuando el Señor en el Evangelio le hizo la propuesta exigente de dejar padre, madre y hermanos por el REINO.

De temperamento alegre, sencillo y sin doblez, siempre espontánea, era clara y directa en su relación con los demás, lo que llevaba a decir las cosas llamándolas por su nombre.

Consciente de que todo don viene de Dios y que lo que de El se recibe es para darlo a los demás, compartía todo, se daba siempre a todos y no quería hacer sufrir a nadie. Era una mujer común y corriente pero llena de amor y con grandes deseos de servir. De ahí que siempre fue hacendosa y servicial.

De apariencia frágil, pero de muy buena salud; delgada, pero fuerte.

Pero si por algo se distinguió Inés, fue por su pasión por las misiones. Desde muy niña mostró inclinación por ella, tal vez bajo la influencia de la tradición familiar que cuenta en haber evangelizador con varios misioneros.

De adolescente vivía en continua emulación con su hermana Cecilia: aquella en favor de las Hermanas de la Madre Laura y ésta por las Terciarias Capuchinas. Su anhelo de ser misionera la llevó a buscar a las Lauritas, ya que en esa época la Provincia de San José no tenía expansión misionera; pero por designios de Dios que la quería Terciaria Capuchina, solo estuvo como aspirante de las Lauritas, aproximadamente dos meses.

El 17 de octubre de 1954, cuando en Medellín se celebraba una Eucaristía solemne para conmemorar el Centenario del nacimiento de nuestro Padre Luis Amigó, Inés participó en esta celebración ya que los familiares de las hermanas habían sido invitados; Cecilia, su hermana era novicia.

El Plan de Dios sobre Inés comenzó a clarificarse ante ella y fue tan fuerte el llamado del Señor, que se quedó desde ese día, sin volver a su casa, sin mirar hacia atrás y la mamá tuvo que llevar esa tarde el ajuar para ingresar como Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, tal como había visto que era la voluntad divina. Entregó su vida al Señor en la fecha significativa del centenario del natalicio del padre fundador y su Dios que la recibió desde entonces, sella la donación total otorgándole el martirio apenas terminado el cincuentenario de nuestras Hermanas mártires en España. Así es el amor de Dios.

Se quedó para siempre con las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia. ¿Qué pasó, entonces, si su anhelo, su pasión eran las misiones y en las perspectivas no se vislumbran asomos para satisfacer su inquietud misionera? Así son los misterios del amor de Dios y de la respuesta generosa a su llamado.

El anhelo misionero siguió latente, vivo; postulantado, noviciado, profesión en 1956 fueron un camino de esperanza hacia el ideal del principio. Las inquietudes misioneras se abren a otro panorama, el de la educación: los Colegios "Manuela Beltrán, Versalles, (Valle), "Santa Inés", Bolívar (Antioquia), "Sagrada Familia", Armero, (Tolima), Normal "La Merced", Yarumal, Colegio "De María", el Peñol, "Instituto "La Inmaculada", Puerto Berrío" y la "Inmaculada" Medellín (Antioquia) fueron testigos de la entrega sin límites de tiempo y circunstancias a sus alumnas quienes hoy la recuerdan con cariño y gratitud y quienes dan fe de que "ese pequeño cuerpo encerraba un alma gigante".

..."que aprendieron de ella como en un libro abierto porque su vida fue un permanente testimonio de entrega, de abnegación, porque no conocía el cansancio, ni el desaliento para entregarse y vivir"...

..."Vida de testimonio ratificado y sellado por el martirio"...

(Tomado de una carta enviada por una exalumna con ocasión de su muerte)

..."Sus alumnas vivieron con ella las alegrías, ilusiones y esperanzas de su SUEÑO MISIONERO que eran muchísimas veces el tema del recreo". (tomado de la misma carta).

Y así transcurrió la vida de Inés, "misionera de la educación2 hasta 1973; 19 años de espera generosa y alegre para ver cumplidos sus anhelos de ser "misionera de las misiones"; surge la inquietud por el Mitú, llanos orientales de Colombia; se ofrece generosamente, pero en reloj de Dios, aún no sonaba el campanazo esperado durante tanto tiempo. Solo después de 21 años de aguardar con paciencia y constancia, su gran anhelo se hace realidad en la misión de Shushufindi, Ecuador, Misión Capuchina de Aguarico. Allí el horizonte es infinito como su anhelo; allí su espíritu se ensanchó mientras descendía por el majestuoso y hermoso Napo, contemplando la belleza de sus paisajes, sus palmeras, sus chontas, y teniendo a la vista el encanto, la sorpresa y la ilusión de ser "misionera de verdad" (tomado de su libreta de apuntes, desde 1977).

Con cuanta fidelidad transcribe en su libreta el gozo del primer encuentro con la selva en donde se verán cumplidas las esperanzas, los anhelos vividos en 21 años esperando que sonara el fin de la hora en el reloj de Dios.

¡Cuántos momentos de oración profunda, sentida y comprometida registran esas páginas amarillentas ya por el tiempo y la pobreza del papel!

¡Con cuánta claridad sintió la necesidad de "darlo todo, que es bien poco" (tomado de la misma libreta) a esos hijos de la selva, hermanos, porque también son hijos de Dios!. Toda esta trayectoria vital se resume en la nota final, escrita antes de su partida definitiva: "Si muero me voy feliz y ojalá nadie sepa nada de mi, no busco nombre ... ni fama. Dios lo sabe. Siempre con todos"... Y lo que no se busca sale al paso. Inés no buscó el martirio, Dios se lo regaló.

El martirio, aun cuando es un regalo de Dios, inmerecido, se va construyendo en la fragua de la oración fervorosa y constante, de la entrega total, sin medida y sin reservas, en el abandono en los brazos amorosos del Padre.

Los 10 años vividos intensamente por Inés en la misión, la fueron cambiando, fueron templando su carácter en la fragua de su oración fervorosa, de su espíritu de pobreza. Años que fueron acrisolando el temple de su carácter recio, que nunca convino con lo incorrecto que la llevaba a tomar posiciones claras y definidas frente a lo impreciso.

Y en ese clima de oración constante y fervorosa, la recibió el amanecer del martes 21 de julio de 1987. No había luz eléctrica cuando se postró a orar ante el Señor de su vida. Solo la luz parpadeante de la pobre vela iluminó el encuentro con el Dios del amor; así de simple, como la virgen prudente del Evangelio, con la luz encendida más en su espíritu de entrega que en el pequeño cirio, testigo de su diálogo amoroso con Jesús.

¿De qué hablarían? ¿Qué se dijeron en ese momento Jesús e Inés? Ella le hablaría de su anhelo de "ir más allá" de lo común, de lo ya hecho. Le contaría que ya había escrito a la Hermana General, a la Hna. Elena, presentándole su plan, contándole sus proyectos; le dirá también que había disfrutado la gran alegría de dialogar personalmente con ella durante los días inolvidables del COMLA 3.

¿Qué faltaba entonces? La fuerza que solo viene de Dios cuando todo se ajusta a su Plan salvífico; la fuerza del Espíritu del Señor que se logra en la oración, en el abandono y eso estaba buscando a esa hora.

Y... esa fuerza se hizo presente en Inés para dar un paso más hacia los amados Tagaeris, para ir en busca de las ovejas perdidas, fiel al encargo de su Padre Fundador (cfr. LAOC 1831). Había que salir al encuentro del Esposo en la maraña de la selva, con la lámpara del amor encendida, con el aceite generoso de la entrega, del amor verdadero que da la vida por todos los que ama.

Lo demás, lo que pasó después, lo intuimos porque la vida se hizo testimonio. "Fue tan buena misionera QUE EL SEÑOR LE REGALÓ EL MARTIRIO". Así dice una de las tarjetas recibidas por su muerte.

En el cielo hubo fiesta. Luis Amigó continuó la celebración pascual que hace más de 50 años está celebrando en compañía de sus hijas mártires de la guerra española a quienes hoy se suma Inés, mártir del amor. El amor ha vencido a la muerte.

Hna. Josefina Zúñiga Deluque

t. c.

Inés; pastora, oveja y zagala del Buen Pastor, nos cuestiona

“…y no teman perecer en los despeñaderos y precipicios en que muchas veces se habrán de poner para salvar la oveja perdida; ni les arredren los zarzales y emboscadas con que tratará de envolverlos el enemigo, pues pueden estar seguros de que si logran salvar un alma, con ella predestinan la suya” (OCLA 1831). Las palabras que nuestro fundador nos dirige en su testamento espiritual se constituyen en profecía histórica de las exigencias evangélicas en pleno siglo XXI. Nos perfiló un estilo de seguimiento de Jesús acorde con una historia que no cesa de reclamar “pastoras arriesgadas, misericordiosas, entrañablemente amorosas”. Como nuestras hermanas que respondieron al momento histórico que vivieron. Leer más...
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